Cómo empezar en ilustración artesanal paso a paso

Cuaderno de tapa dura tamaño A5 con estampado de flores en un paisaje nevado hecho a mano en España por Sonrisas de Ratona

Descubre cómo empezar en ilustración artesanal paso a paso: materiales, técnicas básicas y consejos reales de artesanas para crear y vender tus obras.

Cómo empezar en ilustración artesanal paso a paso para dar vida a tus ideas

Empieza por lo esencial: tu estilo y tu historia

Antes de comprar materiales caros o apuntarte a cursos infinitos, párate un momento y piensa: ¿qué te apetece contar con tus ilustraciones? La ilustración artesanal nace mucho de la emoción, de la memoria y de lo cotidiano. Puede que te inspiren los paseos por tu barrio, los recuerdos de tu abuela cosiendo, las plantas de tu balcón o tu amor por los animales.

Muchas artesanas que hoy venden sus ilustraciones comenzaron dibujando escenas muy sencillas: tazas de café, fachadas de sus barrios, flores silvestres, manos entrelazadas. Con el tiempo, se dieron cuenta de que esos pequeños detalles eran justo lo que conectaba con la gente, porque resultaban cercanos y auténticos.

Para empezar, reserva un cuaderno solo para tus ideas. Anota palabras, frases, sensaciones, bocetos rápidos. No mires aún si “queda bonito” o no; céntrate en lo que te mueve. De ahí saldrán tus primeras ilustraciones artesanales con personalidad propia.

Materiales básicos para ilustración artesanal sin gastar de más

La tentación de comprarlo todo es grande, pero para empezar en ilustración artesanal necesitas menos de lo que piensas. Es mejor tener poco y bueno que mucho y olvidado en un cajón.

Un punto de partida muy sencillo y efectivo puede ser:

Papel: un bloc de papel de buen gramaje (al menos 200 g/m²) si quieres usar acuarela o tinta. Si vas a centrarte en lápiz o rotulador, con un papel liso de dibujo te bastará. Si quieres un cuaderno especial para ir dibujando sin parar, los de Sonrisas de Ratona te encantarán.

Lápices: un portaminas o un par de lápices de grafito (HB y 2B) para esbozar. No necesitas una caja profesional para arrancar.

Rotuladores o tinta: un par de rotuladores negros de distinto grosor o un bolígrafo de tinta resistente al agua. Muchas ilustradoras trabajan casi solo con negro y logran piezas preciosas jugando con líneas y tramas.

Color: una pequeña paleta de acuarelas o unos lápices de colores suaves. Una artesana que empezó pintando tarjetas para sus amigas utilizaba solo tres colores: azul, ocre y un rojo apagado. Esa limitación dio coherencia a su estilo y hoy sus láminas se reconocen de inmediato por esa paleta.

Empieza con lo básico, exprímelo al máximo y, cuando veas que lo usas de verdad, ve añadiendo materiales poco a poco.

Entrena la mano: ejercicios sencillos para ganar seguridad

Pasar de “me gusta dibujar” a “me siento ilustradora” va sobre todo de práctica consciente. No hace falta tener horas libres cada día; con 15–20 minutos diarios puedes avanzar muchísimo.

Algunas ideas de ejercicios que usan muchas artesanas cuando empiezan:

Un objeto al día: elige algo cotidiano que tengas cerca: una taza, tus gafas, una planta. Dibújalo rápido, sin borrar demasiado. La idea es aprender a mirar y simplificar formas.

Variaciones de un mismo tema: coge un motivo que te guste (por ejemplo, una flor) y dibújalo en estilos diferentes: solo con línea, con manchas de color, muy minimalista, muy detallado. Así descubres qué te resulta más natural.

Mini retratos: muchas ilustradoras que luego venden retratos personalizados empezaron dibujando caras muy simples, casi como muñecos, de familiares y amigas. No buscaban el realismo, sino captar un gesto, un peinado, una prenda característica.

Lo importante es la constancia. Una artesana contaba que se reservaba 10 minutos cada noche antes de dormir para hacer un boceto rápido; al cabo de unos meses tenía un cuaderno lleno de ideas que luego convirtió en una colección de láminas muy personales.

Del boceto al acabado: cómo dar forma a una ilustración completa

Cuando ya te sientas algo más suelta, es momento de llevar un dibujo desde el primer boceto hasta una pieza terminada. Este proceso es clave si algún día quieres vender tus ilustraciones como láminas, tarjetas o productos personalizados.

Un flujo de trabajo sencillo podría ser:

1. Boceto a lápiz: muy suave, sin entrar en detalles. Solo formas principales y composición. Imagina, por ejemplo, una escena de cocina donde una mujer hornea galletas; coloca primero las figuras y los grandes volúmenes.

2. Definir líneas: repasa las líneas que quieras conservar con tu rotulador o tinta, limpiando el dibujo. No temas dejar líneas sueltas o trazos visibles; en la ilustración artesanal se valora mucho el gesto humano.

3. Borrar el lápiz: una vez seca la tinta, borra con delicadeza para dejar solo tus líneas finales.

4. Añadir color o textura: entra el color si así lo quieres. Un truco muy usado es reservar el color solo para ciertos elementos clave (por ejemplo, el delantal, las flores, el humo del horno) y dejar el resto en blanco y negro. Esto da un toque muy cuidado sin necesidad de una técnica complicada.

Varias ilustradoras que venden en mercados artesanales cuentan que sus productos más queridos no son los más “perfectos”, sino aquellos donde se ve el trazo a mano, una pequeña irregularidad en el color o una mancha de acuarela imprevisible. Ese encanto es precisamente lo que muchas personas buscan cuando compran ilustración artesanal.

Cómo transformar tu ilustración en un producto artesanal

Cuando ya tengas unas cuantas piezas con las que te sientas identificada, puedes empezar a pensar en convertir tu ilustración en un objeto que otras personas puedan disfrutar: láminas, postales, marcapáginas, calendarios, etiquetas para regalos, cuadernos, tazas…

Una artesana empezó haciendo pequeñas ilustraciones en acuarela de casas de pueblo. Al principio las regalaba a amigas que se cambiaban de casa. Al ver la emoción con la que las recibían, decidió escanearlas, imprimir copias en papel de buena calidad y ofrecer versiones personalizadas. Hoy muchas personas le encargan la ilustración de su casa familiar para regalar a sus padres.

Otras ilustradoras crean colecciones temáticas: animales del bosque, escenas de maternidad, recetas ilustradas, paisajes urbanos. Con esas colecciones hacen packs de postales o láminas que venden en mercados de barrio y online. La clave está en pensar en cómo se usará tu ilustración: ¿decoración, regalo, papelería bonita, detalle para una boda o un nacimiento?

Cuida siempre los detalles: el tipo de papel, el empaquetado, una pequeña nota manuscrita. El mundo artesanal se distingue justo por esa atención cariñosa que convierte un dibujo en algo especial para quien lo recibe.

Primeros pasos para mostrar y vender tus ilustraciones

Llegado el momento, quizás te apetezca que tus ilustraciones artesanales salgan de tu cuaderno y lleguen a otras manos. No hace falta montar una gran tienda desde el primer día; puedes ir paso a paso.

Algunas opciones que muchas artesanas utilizan son:

Redes sociales: comparte tu proceso, no solo las obras terminadas. Muestra bocetos, tu mesa de trabajo, las pruebas de color. A la gente le encanta ver el “detrás de cámaras” de algo hecho a mano.

Encargos pequeños: ofrece a tu entorno más cercano ilustraciones personalizadas sencillas: una pareja, una mascota, una casa especial. Eso te permite practicar, poner precio a tu trabajo y aprender a tratar con clientas reales.

Marketplaces de artesanía: plataformas especializadas en producto hecho a mano permiten que tus ilustraciones lleguen a personas que ya valoran lo artesanal. Muchas ilustradoras que venden láminas, papelería ilustrada o retratos personalizados han dado el salto abriendo una pequeña tienda online dentro de un marketplace, sin tener que encargarse de toda la parte técnica de una web propia. Puedes vender tus ilustraciones en nuestro market, apuntándote desde este ENLACE.

Lo más importante es que seas coherente con tu estilo y tu historia. Quien compra ilustración artesanal no busca algo perfecto de catálogo, sino sentir que hay una persona detrás, con una mirada única y un cariño real en cada trazo.

Si te apetece descubrir cómo otras creadoras están viviendo de su arte y encontrar inspiración en piezas ilustradas hechas a mano, te invito a darte una vuelta por el marketplace Artelovers, donde artesanas de toda España comparten sus obras más especiales.

Guía práctica para cuidar tus joyas artesanales en casa

Colgante africa hecho a mano AfricanDreamlan Artelovers

Descubre cómo limpiar, guardar y lucir tus joyas artesanales en casa para que brillen como el primer día y te acompañen durante muchos años.

Guía práctica para cuidar tus joyas artesanales en casa y alargar su vida

Conocer el material: el primer paso para cuidarlas bien

Antes de ponerte a limpiar o pulir, lo más importante es saber de qué están hechas tus joyas. No es lo mismo cuidar una pieza de plata oxidada a propósito que un collar de latón bañado en oro o unos pendientes de acero con piedras naturales.

Muchas artesanas explican a sus clientas, en ferias y mercados, qué materiales utilizan y cómo reaccionan con el paso del tiempo. Por ejemplo, una joyera que trabaja solo con plata 925 suele avisar de que el oscurecimiento es normal y reversible, mientras que otra, que crea piezas con baño de oro muy fino, recomienda evitar siempre perfumes y cremas directamente sobre la joya.

Cuando compres una pieza, guarda la tarjeta o la nota de cuidado que suele acompañarla. Si la has adquirido en un marketplace de artesanas, revisa la descripción del producto: suele indicar si la pieza está bañada, chapada, si lleva esmaltes, resinas, cuero o textiles. Cuanto mejor conozcas tus joyas, más fácil será cuidarlas con mimo sin dañarlas.

Limpieza suave: lo que sí puedes hacer en casa (y lo que no)

En casa, la regla de oro es: limpieza suave y sin prisas. Para piezas de plata o acero inoxidable sin baño, suele bastar con un paño de algodón o una gamuza especial para joyería, frotando con movimientos circulares. Para retirar suciedad diaria (cremas, sudor, restos de maquillaje), mezclar un poco de jabón neutro con agua tibia y secar muy bien después suele funcionar de maravilla.

Una artesana que vende anillos con textura martillada suele recomendar a sus clientas lavarlos con agua y jabón neutro una vez cada dos semanas si los usan a diario, secando con un paño suave y dejando la pieza cinco minutos al aire para que no quede humedad en las hendiduras.

En cambio, las joyas bañadas en oro o con baño de plata necesitan más cuidado. Evita los productos abrasivos, el bicarbonato, las pastas de dientes y los limpiametales agresivos. Con ellas, mejor un paño muy suave, ligeramente humedecido, y movimientos delicados. No las dejes nunca en remojo, especialmente si combinan metal con piedras pegadas, resinas, perlas cultivadas o textiles.

Si notas que una pieza tiene un valor especial (por ejemplo, un anillo artesanal de compromiso o unos pendientes únicos de una edición limitada), y está muy deteriorada, lo mejor es escribir a la artesana o llevarla a una profesional antes de probar trucos caseros que puedan arruinarla.

Cuidado diario: pequeños gestos que marcan la diferencia

La forma en la que usas tus joyas cada día influye mucho en cuánto tiempo se mantienen bonitas. Un truco que repiten muchas creadoras es este: “Último en ponerse, primero en quitarse”. Es decir, pon la joyería al final, cuando ya te has aplicado cremas, perfumes, maquillaje y laca; y quítatela antes de desmaquillarte o ducharte.

Imagina que tienes un colgante de latón bañado en oro con una piedra natural. Si lo usas para ir al gimnasio, ducharte, dormir y aplicarte perfume directamente encima, el baño se desgastará mucho más rápido. En cambio, si te lo quitas para hacer deporte, te lo pones después de arreglarte y lo guardas siempre en su bolsita al volver a casa, la pieza te acompañará durante años.

Otro gesto sencillo es evitar el contacto continuado con productos químicos: lejía, detergentes fuertes, tintes de pelo, productos de limpieza del hogar. Una clienta contaba que su pulsera artesanal se oscureció de golpe después de limpiar el baño sin guantes. Desde entonces, se ha acostumbrado a dejar las joyas en un platito cerca de la puerta al llegar a casa, antes de ponerse a hacer tareas.

Si sudas mucho en verano o trabajas con las manos, intenta reservar tus joyas más delicadas para momentos concretos y usa piezas más resistentes (acero, plata maciza, textiles tratados) para el día a día intenso.

Cómo guardarlas: adiós a los enredos, golpes y arañazos

La forma de guardar tus joyas artesanales es tan importante como la limpieza. Lo ideal es que cada pieza tenga su propio espacio o, al menos, que no se rocen entre sí constantemente. Las artesanas suelen entregar las joyas en cajitas o bolsitas de tela; no las tires, son perfectas para evitar arañazos y enredos.

Si tienes varios collares finos, colgarlos en pequeños ganchos o en un organizador evitará los nudos imposibles. Muchas clientas que compran piezas delicadas reconocen que lo que más les estropeaba las joyas no era el uso, sino el típico cajón lleno de todo mezclado, donde las cadenas se enredan y las piedras se golpean unas con otras.

Para la plata, guardar las piezas en bolsitas individuales, en un lugar seco y alejado de la luz directa del sol ayuda a retrasar el oscurecimiento. También puedes usar pequeñas bolsitas antihumedad dentro del joyero. En el caso de piezas con cuero, textil o madera, evita los lugares muy cerrados y húmedos; mejor un espacio ventilado, pero lejos del polvo.

Intenta no guardar tus joyas en el baño, donde el vapor de la ducha y los cambios de temperatura aceleran la oxidación. Una buena solución es destinar un pequeño rincón del dormitorio como “altar” de tus joyas: un joyero, unas bandejitas, un soporte para anillos. Además de práctico, queda precioso.

Materiales delicados: piedras, perlas, esmaltes y resinas

Algunas joyas artesanales combinan metales con materiales especialmente sensibles. Las perlas cultivadas, por ejemplo, necesitan mucho mimo: no les va bien el agua caliente, los perfumes ni los limpiadores agresivos. Lo ideal es pasarles un paño suave después de usarlas para retirar restos de sudor o cosméticos, y guardarlas separadas de otras piezas que puedan arañarlas.

Las piedras naturales pueden parecer duras, pero muchas se rayan con facilidad o se rompen si reciben un golpe contra el suelo. Varias artesanas explican cómo clientas han vuelto con colgantes partidos tras practicar deporte o jugar con niños pequeños con la pieza puesta. Si sabes que vas a hacer una actividad movida, mejor deja tus joyas con piedras a buen recaudo.

En el caso de las resinas y esmaltes de color, evita por completo la acetona y los disolventes. Límpialos solo con un paño ligeramente humedecido y nunca los dejes largo rato al sol directo, porque los colores pueden amarillear o perder intensidad con los años.

Para piezas que combinan muchos materiales distintos (metal, hilo, piedras, cuentas de cristal), el truco es cuidar siempre según el material más delicado que lleven. Así te aseguras de no dañar ninguno.

Cuándo acudir a la artesana y apostar por reparaciones

Aunque cuides mucho tus joyas, es normal que con el tiempo haya pequeñas marcas de uso: un cierre que flojea, una cadena que se ha enganchado o una piedra que parece un poco suelta. En lugar de dar la pieza por perdida, muchas veces la mejor opción es escribir a la artesana que la creó.

Muchas creadoras ofrecen servicio de reparación o reajuste: acortan cadenas, refuerzan cierres, vuelven a dar brillo a la plata o rehacen algún detalle. Una clienta contaba cómo, tras años usando sus pendientes favoritos, uno se le cayó en la calle y lo encontró pisado. La artesana pudo recuperar la estructura, pulirlo y colocar una nueva piedra, manteniendo el diseño original.

Piensa en tus joyas artesanales como pequeñas obras de arte que pueden ser revisadas y mimadas con el tiempo. A diferencia de la bisutería industrial, que suele ser “usar y tirar”, estas piezas están pensadas para durar, y muchas artesanas se alegran de poder darles una segunda vida.

Si te inspira la idea de rodearte de piezas únicas y quieres descubrir joyas hechas a mano con cariño, pásate por el marketplace Artelovers y encuentra tu próxima joya especial.

AfricanDreamland, joyería con significado hecha a mano.

Anillo Huellas Perro creado en España por AfricanDreamland para Artelovers MArket joyería con significado

AfricanDreamland, joyas con significado

Detrás de cada pieza artesanal hay una persona real, una historia y muchas horas de trabajo hecho a mano. En Artelovers creemos que conocer a las artesanas es una forma de valorar mejor la artesanía que se crea en distintos puntos de España.

Hoy queremos presentarte a Mar de AfricanDreamland, joyas con significado, una creadora que forma parte del marketplace Artelovers y que trabaja desde su propio taller, apostando por la artesanía como forma de vida y de expresión personal.

En esta entrevista hablamos sobre su trabajo en AfricanDreamland creando joyería con significado, su proceso creativo y lo que significa para ella crear con las manos.

¿Cómo describirías tu proyecto artesanal y el tipo de piezas que creas?
Hago joyas hechas a mano que te transportan a lugares con significado para ti, a momentos únicos vividos o por vivir. Son joyas emocionales que van más allá de ser un objeto decorativo.

¿Cómo empezaste en el mundo de la artesanía?
Soy hija de artista y eso siempre influye. Mi padre es escultor y el arte siempre ha formado parte de mi vida. En un momento transcendental de mi vida quise hacer un cambio y empecé a hacer bisutería de montaje. En realidad mi ilusión era crear relojes, pero la vida me llevó a la joyería y una vez empecé ya no he podido dejarlo nunca.

¿Qué te llevó a dedicarte a crear con tus manos?
Cuando estoy en la estellera, el tiempo se para y nada importa. Esa magia e la creación es adictiva y cuando la pruebas ya no hay nada mejor.

¿Qué materiales utilizas habitualmente y por qué los has elegido?
Utilizo el metal, es un material que me fascina, sus diferentes posibilidades, el trabajo con el fuego, es increíble.

¿Qué inspira tu trabajo y tus colecciones?
Las emociones, la familia, la naturaleza…

¿Cómo es tu proceso creativo, desde la idea inicial hasta la pieza terminada?
A veces sueño las piezas, las imagino en un sueño y tengo que hacerlas realidad porque no me dejan en paz hasta que las plasmo. Otras veces son descarga emocional de sentimientos que no puedo soltar, a veces de felicidad, otras de tristeza o añoranza. Luego me pongo manos a la obra, no me gusta mucho crear bocetos, prefiero trabajar directamente con los materiales e ir solucionando las cuestiones técnicas hasta que tengo la pieza finalizada.

¿Qué es lo que más te gusta de trabajar de forma artesanal?
El contacto de los materiales, sentirlos. Incluso las partes más metódicas del oficio me ayudan a evadirme del mundo.

¿Cuáles dirías que son los mayores retos de vender artesanía hoy en día?
El sacarnos la capa medieval, del artesano de parada feriante y modernizarnos para llevar nuestra artesanía a cualquier lugar del mundo. Dejar de quejarnos de que los tiempos modernos no nos ayudan y modernizar nuestra artesanía, añadir nuevos procesos creativos para ser competitivos sin dejar de embellecer el mundo.

¿Por qué decidiste vender tu trabajo en un marketplace artesanal como Artelovers?
En mi caso soy la primera que vendió en ArteLovers ya que también soy la fundadora y ahora formo parte del equipo que lleva el market. Me gusta apostar por espacios donde se protege y se dignifica el arte y la artesanía, sobre todo la artesanía que creamos las mujeres, que tiene unos matices muy diferentes del resto.

¿Qué valoras de formar parte de una comunidad de artesanas?
Para mi una comunidad de artesanas debe ser un espacio seguro de iguales que se ayudan entre ellas, sin competencia y con honestidad. Justo acabo de salir de una comunidad donde algunos de estos valores se habían perdido y tengo claro que no quiero formar parte de otro grupo en el que no se ponga el cuidado y la reciprocidad entre integrantes por delante de todo.

¿Qué te gustaría que las personas supieran antes de comprar artesanía hecha a mano?
Que el valor de la artesanía no solo está en el objeto en si, sino en lo que implica para la comunidad, la sociedad, la cultura. Somos una parte fundamental de la cultura de un país y eso hay que valorarlo y protegerlo. Comprando artesanía a un precio coherente con sus valores, no solo ayudas a la artesana a seguir creando belleza cotidiana y a su conciliación sino que potencias el comercio local, la economía y  la cultura de tu país.

Para terminar, una pregunta más personal:
¿Qué significa para ti crear con tus manos?
Goce, juego, disfrute, libertad, evasión.

Conocer a artesanas como Mar de AfricanDreamland nos recuerda el valor que hay detrás de cada pieza hecha a mano: tiempo, aprendizaje, decisiones conscientes y mucha implicación personal.

En ArteLovers apostamos por dar visibilidad a proyectos reales, creados por mujeres que trabajan desde distintos oficios artesanales y que creen en una forma de consumo más cercana y consciente.

Si te interesa conocer más proyectos como este, puedes descubrir otras artesanas y piezas hechas a mano en ArteLovers.

Por qué la joyería artesanal vale más que su precio

Pendientes largos plata esmaltados anna gil joies detalle Por qué la joyería artesanal vale más que su precio

Descubre por qué una joya artesanal encierra tiempo, oficio y emoción, y por qué su verdadero valor va mucho más allá de la etiqueta de precio.

Cuando una joya no es solo una joya: entender lo que hay detrás

Quien compra joyería artesanal suele hacerlo con una intuición muy clara: siente que ahí dentro hay algo más que metal, piedras y un cierre. Intuye una historia, una mirada propia, unas manos que han dedicado horas a dar forma a una idea. Pero a veces cuesta explicar por qué una pieza hecha a mano cuesta lo que cuesta… y por qué, en realidad, valdría incluso más.

En el mundo de la artesanía, el precio es la parte visible de un iceberg que esconde tiempo, ensayo y error, formación constante y una manera de vivir el oficio. Desde un marketplace de artesanía real como Artelovers, donde artesanas de toda España venden su trabajo, vemos cada día ese “detrás” que no siempre se cuenta. Y es ahí donde se entiende el verdadero valor de la joyería artesanal.

El tiempo invisible: horas de prueba, bocetos y oficio

Cuando ves un anillo terminado, ves el resultado. Lo que no ves son los bocetos descartados, las muestras que no funcionaron, las primeras versiones que se retocaron una y otra vez hasta que la pieza “encajó”. En la joyería artesanal, el diseño no sale perfecto a la primera: se prueba en papel, en cera, en metal, ajustando proporciones, volúmenes y comodidad.

Además del diseño, está todo el tiempo invertido en aprender el oficio: cursos, formación, herramientas que hay que dominar, errores que enseñan más que cualquier manual. Ese aprendizaje nunca termina, porque las técnicas evolucionan, los materiales cambian y las clientas piden cosas nuevas.

Cuando pagas por una joya artesanal, también estás pagando por:

  • Los años de experiencia que permiten que esa pieza salga bien a la primera… ahora, después de muchas pruebas previas.
  • El conocimiento técnico que asegura que un cierre no se abra, que una piedra quede bien engastada, que una soldadura aguante el uso diario.
  • La capacidad de adaptar el diseño a tu talla, a tu gusto y a tu manera de llevar joyas, sin que la pieza pierda su esencia.

Todo ese tiempo no aparece desglosado en la etiqueta, pero está dentro de cada curva, cada textura y cada acabado.

Materiales elegidos con criterio, no con prisas

En joyería artesanal, los materiales no se eligen solo por precio. Se eligen por cómo envejecen, por cómo se sienten en la piel, por su procedencia y, cada vez más, por su impacto. Plata de ley, baños de oro pensados para durar, piedras naturales en lugar de imitaciones de plástico, cordones y cierres que no se oxidan a la primera puesta… todo eso suma.

Muchas artesanas dedican tiempo a buscar proveedores pequeños, contrastar calidades y hacer pruebas reales de uso: ver cómo reacciona un metal con el sudor, si un baño aguanta el roce de la muñeca, si una piedra mantiene el brillo con el paso del tiempo. A veces eso significa renunciar a opciones más baratas para apostar por materiales más honestos, aunque el margen sea menor.

Ese cuidado se nota en detalles como:

  • Usar metales hipoalergénicos cuando es posible, pensando en pieles sensibles.
  • Elegir cierres seguros y cómodos, aunque sean más caros que las versiones básicas.
  • Apostar por producciones pequeñas, donde es más fácil controlar la calidad de cada pieza.

El precio final no solo cubre el coste del material “en bruto”, sino esa búsqueda consciente de calidad y coherencia.

Diseños con alma propia frente a modas fugaces

La joyería artesanal no compite en el mismo terreno que las cadenas de moda que sacan colecciones cada semana. Compite (y gana) en otro lugar: el del diseño con identidad. Cada creadora desarrolla un lenguaje propio: ciertas formas, combinaciones de colores, símbolos que se repiten y evolucionan con el tiempo.

Cuando compras una pieza hecha a mano, compras una mirada. No es una joya pensada para encajar con todo el mundo, sino para resonar con quien conecta con esa forma de ver la belleza. Por eso hay piezas que se reconocen a simple vista como obra de una misma artesana, aunque formen parte de colecciones distintas.

Ese valor se refleja en cosas como:

  • Piezas únicas o series muy pequeñas, que no verás repetidas en masa.
  • Detalles hechos uno a uno: martillados, texturas, pequeñas irregularidades que hacen que no haya dos joyas iguales.
  • Un estilo reconocible que convierte la joya en algo más que un accesorio: en un pequeño manifiesto personal.

En un marketplace como Artelovers se aprecia mucho esa diversidad: distintas artesanas, distintos estilos, pero un mismo punto en común: cada pieza tiene detrás una persona con una historia y una sensibilidad concreta. Eso es parte del valor que no cabe en la etiqueta.

El precio justo: sostener un oficio y una vida

Cuando alguien se sorprende por el precio de una joya artesanal, casi siempre está comparando con precios de producciones industriales hechas en serie. Pero la artesanía no juega a ese juego: juega al de sostener un oficio y una forma de vida con dignidad.

Fijar precios en artesanía implica tener en cuenta muchas cosas: coste de los materiales, horas reales de trabajo, gastos de taller, impuestos, comisiones de venta, embalaje, tiempo de atención a clientas… y, además, la parte creativa, que no aparece en ninguna factura, pero existe.

Para que una artesana pueda seguir creando, el precio debe permitirle:

  • Reinvertir en herramientas, formación y mejores materiales.
  • Dedicar tiempo a diseñar, no solo a producir en piloto automático.
  • Vivir de su trabajo sin tener que regalar constantemente su tiempo y su energía.

Cuando eliges una joya artesanal y aceptas su precio, estás diciendo: “Valoro tu oficio y quiero que sigas creando”. No es solo una compra, es una forma concreta de apoyar otra manera de entender el trabajo y el consumo.

Relación directa: la joya se adapta a ti, no al revés

Otra parte del valor que rara vez se suma al precio es la relación que se genera. En joyería artesanal es habitual poder preguntar, pedir un cambio, adaptar una talla, elegir otro acabado o incluso encargar una pieza especial. No compras a una marca abstracta, compras a una persona que habla contigo, te escucha y ajusta su trabajo a lo que necesitas.

Ese acompañamiento puede notarse en cosas tan sencillas como:

  • Poder consultar dudas sobre medidas antes de comprar.
  • Recibir recomendaciones sinceras sobre qué tipo de pieza se adapta mejor a tu día a día.
  • Sentir que, si algo no encaja, hay diálogo y soluciones posibles.

En proyectos como Artelovers, este contacto se cuida mucho: detrás de cada ficha de producto hay una artesana con nombre, oficio y criterio, que decide cómo hacer y cómo vender. Esa cercanía forma parte del valor de la joyería artesanal, aunque no venga impresa en ninguna etiqueta.

Al final, una joya artesanal vale más que su precio porque condensa tiempo, aprendizaje, intención, honestidad y una forma distinta de relacionarnos con lo que llevamos puesto. La próxima vez que tengas una pieza hecha a mano entre las manos, tómate un momento para mirarla despacio: quizá descubras que, más que un capricho, es una pequeña ventana al corazón de la artesanía. Y, si te apetece seguir conociendo ese mundo desde dentro, proyectos como Artelovers están aquí precisamente para eso: para acercarte a las manos que crean las joyas que dan sentido a tu manera de ser y de vestir.

Cómo cuidar tus piezas de cerámica artesanal en casa

Cómo cuidar tus piezas de cerámica artesanal en casa · · Tienda de para ArteLovers Market

Descubre cómo cuidar y limpiar tus piezas de cerámica artesanal para que duren años intactas, luciendo como el primer día en tu hogar.

Cómo cuidar tus piezas de cerámica artesanal en casa y disfrutar de ellas durante muchos años

Conoce tu pieza: esmaltes, texturas y usos recomendados

Antes de nada, dedica un momento a observar tu pieza de cerámica. ¿Es mate o brillante? ¿Tiene relieves, zonas sin esmaltar o detalles muy finos? Las artesanas suelen trabajar con esmaltes diferentes: algunos son más resistentes al calor y al uso diario, y otros están pensados para decorar más que para usar cada día.

En muchos talleres, las creadoras explican a sus clientas que una taza esmaltada por dentro y por fuera resiste bien el uso frecuente, mientras que un jarrón con zonas sin esmaltar agradecerá un trato más delicado. Hay piezas que se pueden usar para alimentos y otras que son puramente decorativas.

Siempre que puedas, conserva la tarjeta o las instrucciones que acompañan la pieza. Si no las tienes, úsala con sentido común: un cuenco muy fino, con paredes delicadas, no será el mejor candidato para meterlo en el horno o para lavarlo a toda prisa bajo el grifo con agua muy caliente.

Lavado diario: cómo limpiar la cerámica sin dañarla

La mayoría de las piezas de cerámica artesanal agradecen un lavado a mano, con agua templada y un poco de jabón neutro. Una esponja suave es más que suficiente para eliminar restos de comida o polvo, sin rayar el esmalte.

Imagina una colección de tazones hechos a mano, pintados uno a uno. Su dueña los utiliza cada mañana para el desayuno, pero evita meterlos siempre en el lavavajillas. Prefiere lavarlos a mano, sobre todo si tienen detalles dorados o dibujos muy marcados. Así, los colores se mantienen vivos durante más tiempo y el acabado no pierde brillo.

Evita estropajos metálicos, productos muy abrasivos o lejía directa. Si tienes una mancha que se resiste, deja la pieza en remojo con agua templada y una gota de jabón, y después frota con suavidad. Para restos de té o café, puedes usar una mezcla suave de bicarbonato y agua, aplicada con la yema de los dedos o con un paño blando.

¿Lavavajillas y microondas? Cuándo sí y cuándo mejor no

Cada artesana decide cómo cuece y esmalta sus piezas, y eso influye en su resistencia. En algunos talleres, las piezas se cuecen a alta temperatura y están pensadas para lavavajillas y microondas. En otros casos, se trabaja con acabados especiales, como lustres metálicos o detalles pintados a mano que no toleran bien tanto calor o tantos cambios bruscos de temperatura.

Como regla general, si tu pieza tiene detalles dorados, plateados, dibujos en relieve muy marcados o zonas sin esmaltar, mejor evitar el lavavajillas y el microondas. Una clienta que colecciona platos ilustrados contaba que uno perdió parte del brillo dorado tras varios lavados intensos; desde entonces, limpia a mano los más delicados y reserva el lavavajillas para la vajilla de diario.

Si no estás segura, apuesta por la opción más segura: lavado a mano y nada de microondas. Es un pequeño gesto que alarga mucho la vida de tus tesoros de cerámica.

Golpes, cambios de temperatura y otras pequeñas grandes amenazas

La cerámica parece resistente, pero es sensible a los golpes y a los cambios bruscos de temperatura. Un choque contra el fregadero, una caída desde la encimera o pasar de un horno muy caliente a una encimera fría pueden provocar grietas o roturas.

En muchos hogares, las piezas más especiales se usan en momentos concretos, como una bandeja artesanal para servir aperitivos cuando vienen amigas. Su dueña la coloca siempre sobre un salvamanteles de madera o corcho, para evitar el contacto directo con superficies frías o muy calientes. Así reduce el riesgo de que aparezcan esas fisuras finas que, con el tiempo, pueden debilitar la pieza.

Evita, por ejemplo, verter agua hirviendo directamente en una taza muy fría o sacar una fuente de cerámica del horno y apoyarla sobre mármol helado. Siempre que puedas, usa una base de tela, madera o corcho como amortiguador térmico.

Guardado y exposición: cómo decorar la casa sin poner en riesgo tus piezas

La forma en la que guardas o exhibes tu cerámica artesanal también influye en su durabilidad. Si apilas platos o cuencos, coloca un pequeño separador entre ellos: un trozo de fieltro, un paño fino o incluso papel de cocina puede evitar roces que acaben marcando el esmalte.

Una artesana contaba que muchas de sus clientas usan sus jarrones y tazas como piezas decorativas en estanterías abiertas. Es una idea preciosa, pero conviene alejarlas de bordes por donde puedan pasar niños o mascotas, y evitar zonas donde reciban sol directo muchas horas al día, para que los colores no se apaguen con el tiempo.

Si tienes vitrinas, son perfectas para las piezas más delicadas. Y si las dejas a la vista, limpia el polvo con un plumero suave o un paño ligeramente humedecido; así evitas que las partículas se acumulen en los relieves o en las texturas más rugosas.

Pequeños accidentes: qué hacer si aparece una grieta o un desconchón

A veces, por mucho cuidado que tengas, aparece una pequeña grieta o un borde se desconcha. No siempre significa que tengas que despedirte de la pieza. En algunos casos, puedes seguir usándola como elemento decorativo, cambiando su función: una taza con el asa dañada puede convertirse en un mini macetero para suculentas, y un cuenco con una fisura puede pasar a guardar joyitas o llaves.

Hay clientas que vuelven a contactar con la artesana para preguntarle si la pieza sigue siendo segura para uso alimentario. Dependiendo del tipo de grieta y del esmalte, la creadora puede orientarlas y, en ocasiones, proponer una reparación o un encargo similar para reemplazarla.

Lo importante es no forzar su uso si ves que la grieta atraviesa toda la pieza o si pierde agua. En esos casos, mejor retirarla de la cocina y darle una nueva vida como objeto decorativo, evitando riesgos innecesarios.

Si te inspira la idea de llenar tu casa de piezas únicas hechas a mano, descubre las colecciones de cerámica artesanal de nuestras creadoras en el marketplace Artelovers y encuentra esos tesoros que te acompañarán durante años.

Cómo cuidar tu joyería artesanal para que dure años

Cómo cuidar tu joyería artesanal para que dure años · · Tienda de para ArteLovers Market

Aprende a cuidar tu joyería artesanal: trucos sencillos para conservar su brillo, evitar daños y disfrutar de tus piezas favoritas durante años.

Cómo cuidar tu joyería artesanal para que dure años

Conoce el material de tus piezas: el primer paso para cuidarlas bien

Antes de nada, es importante que sepas de qué está hecha tu joya. No es lo mismo cuidar un anillo de plata que unos pendientes de latón o un collar con piedras naturales y seda. Muchas artesanas de Artelovers, como Marta, que crea joyas en plata reciclada en su taller de Valencia, incluyen una pequeña tarjeta con el material y recomendaciones básicas de uso en cada pedido. Dedica un momento a leerla y guárdala junto a la pieza.

Si has comprado un collar de plata 925 y turmalinas, por ejemplo, procura no mezclarlo con bisutería de acero para evitar roces y rayaduras. En cambio, si tus pendientes son de resina y flores preservadas, como los que hace Lucía en su pequeño taller de A Coruña, tendrás que protegerlos especialmente del calor y del sol directo para que los colores no se apaguen. Conocer el material te ayuda a anticipar qué puede dañarlo y cómo alargar al máximo su vida.

Cómo limpiar tu joyería artesanal en casa sin estropearla

La limpieza es clave, pero no vale cualquier producto. A muchas clientas les pasa lo mismo: guardan las joyas en un joyero durante meses y, cuando las sacan, han perdido brillo o tienen marcas oscuras. La buena noticia es que la mayoría de las veces se soluciona con una limpieza suave.

Para piezas de plata, un truco que recomiendan varias artesanas de Artelovers, como Ana desde Sevilla, es usar un paño específico para plata o un paño de algodón muy suave, frotando con paciencia y sin prisas. Evita los limpiadores agresivos de joyería convencional si la pieza tiene piedras naturales, perlas, madera o resina, porque pueden dañarlas. Si llevas un anillo de plata con piedra luna, por ejemplo, límpialo solo con agua tibia, un toque de jabón neutro y sécalo enseguida con cuidado, sin dejarlo a remojo.

Con joyas bañadas en oro o en plata hay que ser especialmente delicada: nada de cepillos duros ni esponjas abrasivas. Una clienta habitual de Artelovers nos contaba que su anillo bañado en oro seguía perfecto tras dos años solo por limpiarlo con una gamuza suave cada pocas semanas y quitarlo siempre antes de ducharse.

Agua, perfumes y cremas: los grandes enemigos (silenciosos) de tus joyas

El día a día está lleno de pequeños gestos que, sin darnos cuenta, acortan la vida de nuestras piezas favoritas. Lo más habitual es llevar las joyas puestas todo el tiempo: en la ducha, en la piscina, al dormir o incluso en el gimnasio. Pero el cloro, el sudor, los geles de ducha y las cremas pueden ir dañando acabados y piedras poco a poco.

Una regla sencilla que recomiendan muchas creadoras de Artelovers es: perfume, crema, ropa… y al final, joyas. Es decir, primero te perfumas, aplicas tus cremas y te vistes, y solo cuando todo se ha absorbido te pones tus pendientes, collares y anillos. Así evitas que los productos cosméticos formen una película sobre el metal y las piedras, apagando su brillo.

Imagina que llevas un collar de latón y cristal hecho a mano por una artesana de Zaragoza: si lo usas a diario sobre la piel aún húmeda de crema, con el tiempo puede cambiar de color o mancharse. En cambio, si lo dejas para el último paso y te lo quitas antes de ducharte o hacer deporte, lo disfrutarás mucho más tiempo como el primer día.

Dónde y cómo guardar tu joyería para que no se estropee

El lugar donde guardas tus joyas importa más de lo que parece. Muchas veces las dejamos todas juntas en un cajón o un joyero sin separaciones, y eso provoca enredos, rayaduras y pequeños golpes que, con los meses, pasan factura. Las artesanas que venden en Artelovers suelen enviar sus piezas en cajitas o saquitos de tela pensados precisamente para que los sigas usando en casa.

Lo ideal es guardar cada pieza por separado, en bolsitas de algodón o en compartimentos distintos, sobre todo si se trata de materiales delicados como perlas, piedras naturales o piezas esmaltadas a mano. Por ejemplo, si compras un par de pendientes esmaltados en Barcelona, evita dejarlos sueltos en el fondo del bolso; guárdalos siempre en su cajita para que el esmalte no se golpee ni salte.

También es importante elegir un lugar seco y sin cambios bruscos de temperatura. Evita el baño, donde la humedad es constante. Un cajón del dormitorio, un joyero cerrado o una caja con bolsitas individuales son opciones perfectas para mantener a salvo tus tesoros artesanales.

Cuándo no llevar tus piezas: protege tus joyas en momentos clave

A veces, cuidar una joya artesanal es tan sencillo como saber en qué momentos es mejor dejarla en casa. Si vas a la playa, por ejemplo, la sal, la arena y el sol directo pueden estropear o matizar el acabado de algunas piezas. Lo mismo ocurre con la piscina y el cloro: anillos, collares y pulseras sufren más de lo que pensamos.

Una artesana de Mallorca nos contaba que muchas de sus clientas le escriben preocupadas porque sus piezas de cobre o latón han cambiado de color tras un verano intenso de playa. Ella siempre les recomienda lo mismo: reservar esas joyas para el paseo, la cena o el chiringuito, y guardarlas antes de meterse en el agua o tomar el sol durante horas.

También conviene quitarse las joyas para hacer deporte, limpiar en casa con productos fuertes o cocinar durante mucho tiempo. No solo por proteger la pieza, sino también por seguridad y comodidad. Así, cuando te las pongas, sentirás que vuelves a estrenar algo especial.

Revisiones, ajustes y mimos extra: alarga la vida de tus joyas artesanales

Como cualquier objeto que usas y amas, tu joyería artesanal también agradece una pequeña “revisión” de vez en cuando. Si notas que un cierre de collar está algo flojo, que una anilla se ha abierto un poco o que un pendiente cuelga raro, no lo ignores. Muchas artesanas de Artelovers ofrecen servicio de reparación o ajuste, y conocen cada pieza al detalle porque la han creado a mano, desde cero.

Una clienta de Bilbao, por ejemplo, escribió a la creadora de su pulsera de plata con charms personalizados porque uno de ellos se movía demasiado. En lugar de seguir usándola y arriesgarse a perderlo, la envió de vuelta al taller. La artesana reforzó el enganche y la pieza regresó a casa como nueva, lista para seguir acompañándola muchos años más.

Si tienes joyas que significan algo especial para ti —un anillo que te regaló tu hermana, unos pendientes que llevaste en tu boda, un collar que te compraste sola para celebrar un logro— merecen ese cuidado extra. Guardar la factura o la tarjeta de contacto de la artesana te facilitará pedir ayuda si algún día la pieza necesita un pequeño retoque.

Si te apetece descubrir joyas artesanales únicas y hechas con mimo en talleres de toda España, pásate por el marketplace de Artelovers y encuentra tu próxima pieza favorita.

Qué joyas usar con cada escote

Pendientes peridoto verde Amsterdam Qué joyas usar con cada escote

Qué joyas usar con cada escote

Elegir las joyas adecuadas para complementar tu atuendo puede ser una tarea abrumadora. Uno de los factores más críticos para determinar qué joyas usar es el escote de tu prenda.

El escote de tu blusa o vestido puede mejorar o empeorar el aspecto de tu ropa. En este artículo, te guiaremos a través de qué joyas usar con qué escote para ayudarte a crear el atuendo perfecto.

Pendientes peridoto verde Amsterdam Qué joyas usar con cada escote

Pendientes largos para escotes redondos o cuadrados

collar de plata con forma de rama. collaret de plata amb forma de rama.
colgante feminista utero hecho a mano en plata egaliaspirit

Collares con colgante o delicados para escotes en V o Halter

Cada Escote un tipo de joya

Escote en V

Los escotes en V son perfectos para lucir collares. Llama la atención sobre tu escote y crea una ilusión favorecedora de un cuello alargado. Opta por un collar colgante que quede justo encima de la forma de V o un collar largo que caiga por debajo del escote en V. Una gargantilla también puede ser una gran elección si prefieres algo más atrevido.

Escote Redondo

Los escotes redondos son simples y clásicos, y nunca puedes equivocarte con un delicado collar colgante . Añade un toque de elegancia sin sobrecargar el conjunto. También puedes optar por un collar llamativo, como un collar babero, para agregar algo de dramatismo a tu estilo.

Escote Cuadrado

Un escote cuadrado es una opción audaz y atrevida que merece atención. Como es un escote muy origila, un collar llamativo con formas o colores atrevidos es el complemento perfecto. Para mantener la atención en el collar, opta por aretes o aros pequeños.

Escote fuera del hombro

Los escotes fuera del hombro son un estilo divertido y coqueto que requiere accesorios atrevidos. Los pendientes llamativos son una excelente opción para este escote, ya que llaman la atención sobre los hombros y la clavícula. Un simple brazalete o anillo también puede agregar un buen toque final.

Escote Halter

Los escotes halter son una excusa perfecta para lucir clavícula y hombros. Para complementar este escote, opta por un delicado collar colgante o gargantilla . También puedes agregar un poco de brillo a su look con pendientes en forma de aro o un brazalete simple.

Escote Barco

Los escotes barco son elegantes y sofisticados. Puede ser complicado agregar accesorios, pero un collar llamativo con un diseño simple puede agregar un toque agradable. Evita los collares voluminosos o gruesos que pueden abrumar el escote.

Escote corazón

Los escotes corazón son románticos y femeninos. Un delicado collar colgante o una gargantilla pueden complementar maravillosamente este escote. Evita los collares llamativos que puedan distraer la atención del escote.

Conclusión

Combinar joyas con diferentes escotes tiene que ver con el equilibrio. Quieres que tus joyas complementen tu escote sin abrumarlo. Ten en cuenta nuestros consejos y experimenta con diferentes piezas de joyería para crear looks elegantes que se adapten a su estilo y personalidad.

En Artelovers encontrarás una gran variedad de joyas hechas a mano por nuestras artesanas, de diversos estilos, medidas y materiales.

Bibliografía: Kraftika

Emprendimiento Femenino

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Emprendimiento Femenino

El emprendimiento femenino está en constante crecimiento en todo el mundo. Cada vez más mujeres están tomando la iniciativa y creando sus propios negocios, rompiendo barreras y desafiando estereotipos de género en el mundo empresarial.

A pesar de los avances, aún enfrentan desafíos únicos en comparación con sus contrapartes masculinos. A menudo se les presentan menos oportunidades de financiamiento y recursos, y también enfrentan una discriminación sutil en el lugar de trabajo.

Sin embargo, las mujeres emprendedoras han demostrado ser altamente efectivas en la creación y gestión de negocios exitosos. Muchas de ellas han encontrado formas innovadoras de superar los desafíos y han demostrado ser líderes excepcionales en su industria.

Además, el emprendimiento femenino también contribuye al desarrollo económico local y global, ya que las mujeres suelen invertir en sus comunidades y en la igualdad de género.

Es importante seguir apoyando y fomentando el emprendimiento femenino mediante la creación de oportunidades de capacitación, financiamiento y recursos, así como mediante la eliminación de barreras y la promoción de un ambiente de igualdad en el lugar de trabajo. Juntos podemos crear un futuro en el que las mujeres tengan las mismas oportunidades y recursos para tener éxito en el mundo empresarial.

La artesanía creada por mujeres en España es una tradición rica y diversa que ha perdurado a lo largo de los siglos. Desde la cerámica hasta la joyería, las mujeres artesanas españolas han creado piezas hermosas y únicas que reflejan su habilidad y creatividad.

Una de las formas de artesanía más populares en España es la cerámica. La cerámica española es conocida por su belleza y calidad, y las mujeres han sido una parte importante en su creación. Desde la decoración de azulejos hasta la creación de vajilla y objetos decorativos, las mujeres artesanas han dejado su huella en la cerámica española.

La joyería también es una forma de artesanía muy valorada en España. Muchas mujeres artesanas han creado joyas hermosas y únicas que combinan la tradición con la innovación. La joyería hecha a mano es una forma popular de expresión artística y las mujeres han contribuido en gran medida a su diversidad y creatividad.

La artesanía textil también es muy valorada en España, y las mujeres han sido responsables de la creación de prendas y accesorios hermosos y únicos. Desde la tela hasta la costura, las mujeres artesanas han creado una variedad de prendas y accesorios que son tanto prácticos como estéticamente atractivos.

La artesanía creada por mujeres en España es una muestra de la habilidad, la creatividad y el espíritu emprendedor de las mujeres españolas. Su trabajo ha contribuido a preservar las tradiciones y ha añadido una dimensión única y valiosa a la cultura española.

Prepara tu Navidad hecha a mano

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¿Estás buscando adornos navideños hechos a mano para adornar tu hogar este diciembre?

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Nuestros productos navideños hechos a mano son la solución perfecta para una época del año tradicionalmente cara y comercializada.

La Navidad es una época para decorar la casa, hacer regalos y reunirse con la familia y los amigos. Es un buen momento para crear recuerdos y pasar tiempo con las personas que quieres.

Si está buscando adornos navideños hechos a mano o regalos para hacer este año, ¡no busque más! Tenemos la selección perfecta de artesanía de temática navideña hecha por mujeres en nuestro país.

Dale un toque original, divertido y cálido a tu hogar para hacer de estos días unos recuerdos inolvidables.

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El auge de la artesanía femenina

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La artesanía es un arte popular y la artesanía femenina está en boga en este momento.

De forma más descriptiva, es la elaboración de objetos que, en su acepción más moderna, incluye un sello personal y característico. En ocasiones no sabemos a ciencia cierta quiénes han producido estos objetos; en otros casos, sí, pues son ellos  quienes los ofrecen directamente al público y resaltan su autoría. Sin embargo, históricamente, el término “artesano” se ha referido principalmente a la producción artística desarrollada por hombres; pero, ¿y las mujeres? ¿Dónde están las artesanas?

Al igual que en otros ámbitos de la sociedad, muchas mujeres han permanecido invisibles en el sector de la artesanía, siendo este una principal fuente de sus recursos económicos.

No obstante, en los últimos tiempos, habiendo adquirido la sociedad una mirada más en favor de la igualdad, se ha potenciado y dado mayor difusión a la artesanía creada por mujeres. De esta forma, las artesanas son capaces de exponer sus productos en igualdad de condiciones, disponiendo de una red de coordinación entre ellas, fomentando el autoempleo, el asociacionismo y el propio sector de la artesanía.

Y es que este oficio al que las mujeres artesanas dedican todo sus tiempo y esfuerzo reune una gran variedad de sectores como el textil (bordados, costura creativa, tapices y demás vestimentas), la madera (carpintería, ebanistería, marquetería y restauración), el cuero (repujado), la cerámica (alfarería y porcelana), el vidrio, el metal (joyas, orfebrería y platería), la alimentación (queso, chocolate, galletas, dulces y demás pasteles), la cosmética y otros muchos más.

Hoy en día, muchos pueblos y ciudades disponen de sus típicos mercadillos y tenderetes en las calles, donde estas artesanas exponen sus trabajos y los venden a precios razonables. En ellos se encuentran labores verdaderamente únicas, pues nacen de la creatividad y el imaginario de estas mujeres, hechas por sus propias manos.

 

Los beneficios de internet en la artesanía femenina

Con las nuevas tecnologías, el mundo ha quedado globalización y, actualmente, todo está al alcance de todos. También esta artesanía creada por mujeres, que no solo recurren a sus tradicionales mercadillos callejeros para obtener beneficios, sino a la venta online.

Internet sirve de ayuda a la hora de mostrar, anunciar y vender un producto. También discrimina entre sus innumerables resultados en función de filtros. Por ello, si queremos comprar un trabajo de artesanía elaborado por mujeres, nos aparecerán varias webs dedicadas a tal fin.

Una de ellas es  esta web que visitas, ArteLovers, que oferta una gran selección de regalos elaborados por mujeres artistas y artesanas. Una gran variedad de diseños y marcas tienen espacio en esta página web, la cual oferta una serie de productos como bolsos y mochilas, complementos, juguetes infantiles, joyas, elementos de decoración y ropa de mujer. Su público objetivo no es otro que el femenino, con gusto por la compra de trabajos de artesanía hechos a mano.

 

La artesanía femenina potenciada con la pandemia

En estos tiempos de pandemia, la artesanía es una actividad que ha tomado un gran impulso. Sobre todo durante el confinamiento, cuando la actividad se limitaba a todo aquello que pudiera hacerse en el interior de los domicilios.

Con ello, muchas mujeres se han adentrado en el mundo artesanal en este tiempo, sirviéndole de terapia contra los momentos difíciles que vivimos estando confinados. A través de redes sociales, estas nuevas artesanas difundían su trabajo y comentaban su progreso.

A ello contribuían otras artesanas más veteranas, que servían de profesoras para aquellas que quisieran dedicar tiempo a algo nuevo y hacer más llevadera la estancia en casa. Uno de sus máximos exponente fue la comunidad de creativas Proyectos Bonitos, cuyas profesionales impartían sesiones (por ejemplo, de marketing online y optimización web) a través de charlas y recursos en su comunidad y en InstagramTambién artesanas como Mar Pallarès que empezó a ofrecer servicios de asesoramiento directamente de creativa a creativa en su blog marpallares.com y en su Instagram.

Así pues, vemos cómo las mujeres van adentrándose más en el mundo de la artesanía y, ahora con la pandemia, este ámbito ha ganado adeptas en su labor de crear cosas a mano y ofertarlas al público femenino.

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